RINOPLASTÍA

 

Mediante la rinoplastía modificamos el tamaño, la forma o la función de la piramide nasal. Habitualmente por incisiones internas y no visibles, podemos corregir los defectos nasales otorgando armonía y belleza a la nariz, en relación con el resto de la cara.

Los mejores candidatos para una rinoplastia son los que buscan una mejoría en su aspecto, no la perfección.

En la mayoría de los casos utilizamos anestesia local sumada a una sedación.

Todos los pacientes deben realizar estudios preoperatorios y evaluamos los riesgos específicos de cada uno de ellos.

A menudo reparamos el septum o tabique nasal, para solucionar los trastornos en la función ventilatoria si es que existen.

Dejamos una pequeña férula de protección por 7 días, pero el paciente puede retomar su actividad habitual, sin realizar esfuerzos, a los 3 o 4 días de operado. No obstante, se debe tener presente que el resultado final, demora varios meses.

Es habitual asociar la rinoplastia a una cirugía de mentón, (de aumento o reducción), con la intención de obtener un mejor resultado estético.